Me invitaron a hacer la Ruta de la madera (#ArotzRuta) para que os pudiera contar lo bien que me lo pasé y todo lo que aprendí. Así que procedo, sin más dilación, a enumerar los puntos del mapa que recorrimos. Bueno… ¡Inciso! Se me olvidaba comentar que, como su propio nombre indica, cada parada en el camino tiene relación con el bosque, la madera… y la historia de Euskadi. ¡Una maravilla!

1) El árbol de Gernika y la Casa de Juntas. Símbolo del Pueblo Vasco, bajo este roble se juraban los fueros y hoy jura su cargo el Lehendakari (el presi, para los no vasquitos). Vamos por el 5º ejemplar… no os digo más. No sé si es síntoma de lo bien que tratamos la naturaleza o de lo saludable del sistema democrático… D:

2) Bosque Artzubi, en Arratzu, un robledal maravilloso que antaño era foco de suministro de madera para la industria naval. Me quedé muy impresionada no sólo por cómo lo hacían sino por la conciencia que se tenía acerca de la importancia de cuidar el bosque. Bueno, los herreros también vivían del bosque pero eran un poquito más cortoplacistas… ya os contaré.

3) Iglesia de Santo Tomás. Por ella pasa la ruta de la costa del camino de Santiago. La madera también es importante en su construcción, y la señora que se encarga de cuidarla es muy adorable, vive en el caserón de enfrente, y tiene un millón de anesdotas para ti.

4) Arrolagune. Centro de interpretación del Oppidum de Arrola, un poblado fortificado que se instaló en el monte Arrola en la II Edad del Hierro -en algún momento entre el siglo IV antes de Cristo y el I d.C-. Sinceramente… si de casualidad pasas por delante merece la pena entrar, pero yo iría directamente a visitar las ruinas reales.

5) Ñam ñam… Baserri Maitea. ¿Cómo explicaros? Es un restaurante encantador, en un caserío imponente, con una carta estupenda. Se sale bastante del presupuesto de cualquier mochilero, pero para una ocasión especial, yo diría que merece la pena. MUCHO.

6) Curso express de zesta punta. LOL. Jamás pensé que pudiera ser tan divertido. Se me dio genial. Bueno, para ser la primera vez, digo. Y sólo los lanzamientos, vale. ¡Es que lo de recoger la pelota es muy complicado! La buena noticia es que el profe tenía más paciencia que el Santo Job. Thanks God.

De regalo: Para contratar esta ruta u otra parecida, podéis contactar con Nueva Europa. Son muy simpáticos, se lo saben todo y adecúan la visita a tus apetencias y posibilidades. De tiempos y  dineros, digo. El sitio en el que se coma hace bailar los precios considerablemente, por ejemplo. Y, por ejemplos que no quede, otro de los puntos que se pueden visitar es Oma, una maravilla de la que ya os había hablado aquí.

Moraleja: Mi tierra mola todo. Y punto pelota. Zesta. jojojo! Venga, hasta luegooooo…

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