He de confesar que, después de haber visitado los dólmenes de Antequera, y al ver la foto del folleto que nos dieron en el punto de información de la ciudad… pensábamos que esto del Torcal era otra construcción prehistórica. Una tumba o vaya usted a saber… una columna hecha de piedra sobre piedra para adorar al sol. Lo que tiene la ignorancia.

Menos mal que la intuición inconsciente nos hizo sentir que aquello merecería la pena y decidimos recorrer los 13 kilómetros que separan Antequera del impresionante Paraje Natural que es, en realidad, el Torcal de Antequera. Estando en la provincia de Málaga, ésta es claramente una visita obligada. Son casi 12 kilómetros cuadrados de paisaje kárstico por los que se puede pasear tranquilamente -si no vas como nosotras, con las sandalias de salir a tomar cañas- bien por la “ruta verde”, bien por la “ruta amarilla”. Nosotras hicimos la verde porque fuimos tarde y no íbamos precisamente vestidas para la ocasión, pero aún así nos resultó sencilla. Pssss. Nivelón montañero. No tardamos más de una hora y el camino se hizo agradable, pero os recomendaría la ruta amarilla, que también parece fácil y es un poquito más larga (unas dos horas). Sí, es genial esto de recomendar cosas que no has hecho.

Os preguntaréis cómo surge el paisaje del Torcal. Es muy sencillo… todo empezó en el jurásico (hace unos 200 millones de años), cuando toda esta zona era mar. Esqueletos y caparazones de animales marinos se fueron depositando en el fondo y esperaron pacientes unos 180 millones de años a que llegara la Orogenia Alpina (básicamente y con mucho resumen: una etapa en la que el sur del mundo choca contra el norte y se forman las cadenas montañosas más importantes). Así pues, hace 20 millones de años, esas capas de roca caliza -antes huesos, remember- comenzaron a ser comprimidas en plan sandwich y acabaron emergiendo al exterior -proceso que continúa vivo, por cierto-. Expuestas las rocas a las inclemencias del tiempo, el agua y el viento las han ido poco a poco disolviendo y erosionando hasta formar este impresionante paisaje.

¿Lo veis? ¡Os dije que era sencillo! Como casi siempre, sólo es cuestión de paciencia.

De regalo: Es fácil llegar (en coche), desde Antequera. Si no tienes GPS no te preocupes, que preguntando se llega a Roma. Además es muy gracioso hacerlo en esta zona porque los andaluces repiten un montón de veces las indicaciones, hasta que están seguros de que te has enterado. En serio. Un MONTÓN de veces.

Moraleja: Vayas a donde vayas, lleva siempre tus zapatillitas y/o sandalias de trekking, que lo mismo las excursiones que hay alrededor son mucho más interesantes que tu plan inicial. 😉 FIRMA-CHARRAN_OK