Lo bueno y lo malo de Marruecos es que está lo suficientemente cerca de Europa y hay compañías aéreas lo suficientemente baratas como para que vayamos todos. Quicir: está muy bien que podamos ir todos, peeeeero, hay veces que la cosa parece la gran vía madrileña: hasta las cartolas de zoombies buscando en qué gastarse el dinero o dónde hacerse un selfie.

Sin rencor.

El asunto viene al caso. Que yo despotricar por deporte… sólo de cañas y con la cuadrilla. No, en serio. Es un problema esto de los zoombies. Se monta en torno a ellos -bueno, quién sabe si fue primero el huevo o la gallina- un negocio que me da mucho repelús, pero que además impide el conocimiento real de los lugares que se visitan y de sus gentes. No hay intercambio cultural de ningún tipo, sólo comercial. Una se convierte por tanto en una especie de cajero automático con patas con la que toda conversación que se establece está destinada única y exclusivamente a sacarle la pasta. Pero ¿qué relación intentarías establecer con una persona que sabes 14 veces más rica que tú, que no tiene interés en conocerte de verdad, y que pasa por allí sin emocionarse realmente con nada porque a nada le presta atención? ¿Y qué atención le prestarías tú a nada si tienes 10 minutos para ver esto. Foto. 15 minutos para ver lo otro. Foto. Foto. Foto. Ponte así. Mira guapa, más barato que el mercadona? ¡Aaaaa! ¡Mátame camión!

Eso es lo que ocurre si contratas una excursión en minibús para visitar el Atlas. Puedes hacer la ruta que te voy a detallar en 3 días. Puede que sea incluso más barato. Pero, desde luego, te recomiendo que inviertas 7 u 8. Que respires los vientos de la montaña, te pierdas en los palmerales, entierres los pies en la arena y te refresques con el agua de los ríos. Que entables conversaciones a base de mímica con mujeres que no entienden que quieras caminar y te arrastren a la carretera para pararte un taxi. Que te sienten a un niño en las rodillas de un autobús sin aire acondicionado. Que te guarde la mochila un chaval que alquila flotadores con cabeza de dinosaurio mientras saltas de las piedras bajo las cascadas. Que te salgas, en fin, del camino de baldosas amarillas.

Y recuerda que estos son los imprescindibles. Si tienes tiempo… hay millones de rincones que visitar en esta zona.

1- Ksar de Ait Ben Hadou.- Un Ksar es una ciudad amurallada hecha de adobe. Y cada una de las casas que hay dentro de la muralla se llaman Kasbah. Este Ksar es especialmente encantador. Está en una colina, junto al río Ounila… Todo muy idílico. Para llegar en bus puedes hacerlo desde Marrakech y avisar al conductor de que pare -no, no hay parada- en Tabourahte. Es un cruce que está 9 kilómetros antes de llegar a Ouazarzate. De hecho, si dices por la zona que quieres parar en “le carrefour”, te entienden. Que no es que haya un súper, es que significa cruce de caminos en francés -se pronuncia “cargfur”, por cierto-. Una vez allí, buscas la parada de los taxis colectivos. No está señalizada, así que pregunta y te guiarán. A lo indio vale: “taxi Ait Ben Hadou”. Cuando el taxi se llene, te llevarán, no antes. Cuesta 10 Dh*.

El pueblo nuevo está lleno de hoteles, hoteluchos y restaurantes, a pesar de que los zoombies desaparecen a la hora de comer para nunca volver. El Ksar está al otro lado del río. ¿Mi consejo? Cruza directo al Ksar y habla con alguna de las tres familias que aún viven ahí. Si es verano, puede que logres un hueco para dormir en la terraza y una cena casera por un precio razonable. Otra recomendación: lleva el precio pensado de antemano y pregunta qué te pueden ofrecer, sobre todo para la comida. No tienen luz, así que irán a comprar los ingredientes en función de lo que les ofrezcas.

2- Ouazarzate.- Es una especie de punto de conexión de carreteras así que es muy fácil llegar a ella desde casi cualquier pueblo o ciudad de Marruecos. Tiene dos cosas importantes: unos estudios de cine -yo paso, pero se pueden visitar- y el Ksar. Es más grande que el de Ait Ben Hadou, y tiene el encanto de estar un poco más habitado. No hay demasiados zoombies, así que de repente aparece una mujer y arranca unas uvas de la parra para regalártelas sin mediar palabra, y los niños se paran frente a ti, abren los ojos y saludan sonrientes. Hay varios sitios en los que dormir dentro del Ksar, y sitios baratos -y no tan baratos- en los que comer justo al otro lado de la muralla.

3- Merzouga.- El desierto del Sáhara ocupaba, y sigue ocupando, el puesto número uno en mi ranking de desiertos. Pero he notado mucha diferencia desde la última vez que fui, y ha sido a peor. Sigue siendo una experiencia maravillosa dormir bajo las estrellas y trepar hasta lo alto de la gran duna… pero a mí eso de que haya retrete en mitad del desierto… no me encaja. Prefiero cenar sentada en el suelo que con sillas y mesa, sinceramente. Así que racanea en el precio de la excursión (normalmente incluye el trayecto en dromedario, la cena y la cama), porque cuanto más cutre sea el campamento… menos sensación de show de Truman tendrás. Me han llegado a hacer primeras ofertas por 300dh, así que ofrece 200 a ver qué pasa.

Hay autobuses desde Ouazarzate que van directos hasta Rissani o Erfoud, y desde cualquiera de los dos pueblos se puede coger un taxi colectivo hasta la plaza de Merzouga, aunque desde Rissani hay más gente que hace ese trayecto -con lo cual hay que esperar menos tiempo a que se llene el taxi- y es más barato, porque está algo más cerca.

4- Garganta del Todra.- Es uno de los puntos más interesantes del Valle del Dadés. Esta a 15 kilómetros de Tinerhir, un trayecto para el que merece la pena contratar un guía, porque caminar entre palmeras es incompatible con la orientación de cualquier ser humano normal nacido más allá de las fronteras del valle. Puedes subir en taxi y bajar andando, o hacerlo al revés. Si bajas caminando, te recomendaría hacer el recorrido solo hasta llegar a la fuente de los peces sagrados, porque es seguir la carretera, con lo que no tiene pérdida, y así puedes ir a tu ritmo, y después contratar un guía desde la fuente hasta Tinerhir, para no perderte en el palmeral. No tengo ni idea de cuánto cuesta. Nosotros decidimos perdernos y ser “rescatados” por las lavanderas del río que nos llevaron a la carretera… Y acabamos bajando en autostop.

Hay sitios donde dormir en la garganta, algo que desde luego merece la pena si escalas, o si te animas a hacer la única vía ferrata que de momento hay en toda África. Los precios son mejores incluso que en Tinerhir.    

De regalo: ¿Por dónde empezar? Pues depende. Si vienes desde Fez, te recomendaría hacer Merzouga – Garganta del todra – Ouazarzate – Ait Ben Hadou. Desde donde se puede continuar hacia Marrakech y Essauira, por ejemplo. Si sólo tienes una semana y vuelas desde Marrakech, te diría que hicieras Ait Ben Hadou – Garganta del Todra – Merzouga, y dejaras Ouazarzate para el camino de vuelta, porque hacerlo del tirón puede ser la muerte con pelo.

Moraleja: Huye del minibus. Otra alternativa al autobús público puede ser alquilar un coche y jugarse la vida por las carreteras marroquíes, o contratar un 4×4 con chófer y marcarle tú los tiempos, pero esto es carísimo, al menos conforme a mi criterio, pero soy una ratita, así que lo mismo te compensa.

FirmaCharran

*Precio de julio de 2015