Los chinos insisten en que el equipo de rodaje de Avatar se inspiró en el parque natural de Wulíngyùan, en la provincia de Hunan, para crear la escenografía de la película. James Cameron lo desmintió en su momento, pero la zona está plagada de carteles con bichos azules voladores, y en alguna de las entradas se escucha hasta la banda sonora en dolby surroundMuy chino, esto de la música épica everywhere, por cierto. El debate tiene toda la pinta de no ser más que una estrategia de marketing, pero, sea como fuere, el paisaje es espectacular.

La entrada cuesta 245 yuanes -en adelante RMB- y se puede utilizar 3 días consecutivos… si se conservan las piernas y los pulmones. No penséis en la reventa, pajarones, que estos chinos son más listos que el hambre y se guardan tu huella dactilar asociada a la entrada para que no hagáis la pifia. Lo único que va incluído en el precio son los autobuses que te llevan del comienzo de una ruta a otra. Se agradecen, hazme caso. Además de la entrada debéis calcular que vais a subir o bajar al menos una vez al día en alguno de los teleféricos, o en el ascensor… o en algo. Los teleféricos fueron lo único que nosotras utilizamos, y cuestan 65 RMB por persona y viaje de ida. Sí, se aprovechan de tu lamentable estado de forma y fondo para sajarte. De hecho, estoy convencida de que se han preocupado de poner escaleras de piedra por todo el bendito camino para que tus rodillas se conviertan en papilla y te veas obligada a hacer uso de algún aparatejo indigno de tus botas de trekking.

La experiencia consiste en caminar durante horas entre estrechas y espigadas formaciones rocosas de origen kárstico. He aquí un nuevo palabro para mi vocabulario, por cierto. Kárstico se refiere a las zonas en las que la erosión de la piedra se produce por reacciones químicas. El agua disuelve la piedra caliza y crea un sistema de cuevas y ríos subterráneos. Además, al desplomarse por partes, resulta este escarpado paisaje. Yo de la química de las piedras entiendo más bien poco, pero reconoceréis que el resultado del paso de los años es impresionante. Yo estoy a ver si me reencarno en montaña karstica y así genero más interés cada centenario…

Lo peor de esta excursión es que se ha debido de poner de moda entre el turismo nacional y está la cosa de bote en bote. Y el concepto paseo campestre para disfrutar el pajarillo no es algo que interese a la clase media china. Su objetivo es batir el récord guiness de las fotos absurdas y marcar con un tick todos los puntos que los mapas señalan para visitar. Para ello gritarán, correrán, empujarán y harán uso de tanto transporte como sea necesario. Para rematar, en cada mirador hay un tenderete con un ordenador y un señor fotógrafo que pega gritos organizando al personal para sacar y vender fotos. Si quieres pueden hacerte hasta un fotomontaje sobrevolando las nubes como superman. La pera limonera.

La buena noticia es que al alejarse de los puntos cercanos a los teleféricos y demás instrumentos anti-senderismo, el nivel de turistos desciende exponencialmente.

Para llegar: Hay tres puertas de entrada al parque. Dependiendo de lo que se quiera visitar, se entra por un sitio u otro. Échadle un ojo a los mapas y preguntad por allí cómo llegar al comienzo de los distintos recorridos.

La ciudad decentemente comunicada más cercana es Zhangjianjie, pero es fea, sucia y con bastante polución, así que una vez allí os recomendaría acercaros a Zhangjianjie pueblo -calle y media-, o a Suoxi -un poco más grande-, que están aproximadamente a una hora de distancia en autobús. El alojamiento es algo más caro que en la ciudad, pero la ventaja es que estás rodeado de árboles y que según desayunas tardas 10 minutos en entrar al parque.

En la galería os he dejado la foto de la tarjeta del hostal del pueblo de Zhangjiajie en el que nos quedamos. Pagamos 80 RMB por una habitación doble con baño privado, pero tuvimos que regatear. Con poner cara de haberse escandalizado, los chinos normalmente pillan tus intenciones y, si están dispuestos a bajar el precio, sacan la calculadora del bolsillo rápidamente, para mostrarte su oferta.

Las señoras que regentaban el hostal que os recomiendo no hablan más de 4 palabras en inglés, pero sonríen un montón, se esfuerzan por entenderte y ayudarte, y se les da bien la mímica. Creo que es tan barato porque está un poco alejado de la entrada al parque y, por tanto, de la zona de restaurantes, pero si os da perezota caminar después de la cena… siempre podéis hacer dedo y os dejarán en la puerta. 😉

De regalo: Hacen un 50% de descuento a estudiantes, pero hay que ser menor de 24 años. Nosotras lo intentamos y nos dijeron literalmente “sois muy viejas”.

Moraleja: Mide tus fuerzas. Forzar la máquina puede destrozarte el resto del viaje.

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