Este es uno de esos sitios a los que uno no debe ir en domingo. Los vascos somos muy de excursionear.  Y encima nos da igual que llueva o truene así que corres el riesgo de llegar y que esté aquello como la Gran Vía.

Oma es el lugar perfecto para la familia vasca con críos pequeños. Es bosque, hay subida pero no es excesiva, el camino está limpio y la recompensa al final del camino es un paraíso de arte interactivo. Lo de que el camino esté limpio puede parecer baladí pero no lo es: en mi última visita vi una pareja con un pastor alemán tirando de la sillita del niño, en plan trineo. Apunten la jugada porque me pareció la estrategia perfecta.

Agustín Ibarrola pintó en la corteza de estos pinos figuras de todo tipo, fundamentalmente geométricas, que sólo son vistas por completo -y con coherencia- si uno se sitúa en el punto exacto. Calma, que hay flechitas en el suelo para que nadie  pierda detalle.

DE REGALO: Os dejo este material para niños editado por la Diputación Foral, que puede ser interesante. Y para vosotros, la guía de cómo llegar: Busca en google maps el trayecto Gernika – Kortezubi. Fácil, rápido y para toda la familia.

MORALEJA: Estas obras son como el ser humano. No somos nada espectacular como individuos, necesitamos trabajar en equipo, cooperar, para llegar al 100% de nuestra esencia.

Sí, podría ser de Ibarrola, pero es mía. 😉

Palabra de Charrán