Llegó un poco de casualidad. En realidad hicimos couchsurfing del antiguo: “oye, ¿tú no podrías alojar a un colega que viene de Francia y necesita un sitio para pasar la noche?”. Y así llegó Antonin y se quedó 10 días.

Había viajado haciendo dedo desde Burdeos, y estaba de paso porque en realidad lo que él quería era pasar un par de noches en Madrid y luego ir a conocer Andalucía. Pero hizo la mega charranada y se dejó la tarjeta de crédito en Francia, así que tuvo que quedarse en casa hasta que le llegó. Era tan simpático que la primera noche nos quedamos charlando en la terraza -lo llamo terraza porque soy del género optimista, pero en realidad es un balcón de medio metro- hasta las 3 de la mañana. Y a partir de ahí yo le hacía de guía por el Madrid no turístico y él me hacía exquisiteces para cenar. De hecho, inauguró mi libro “recetas del mundo”. Una genial idea de Judit tras probar la tarta de verduras de Antonin.

Yo le llevé a la presentación del segundo número de Orgullo y satisfacción en el Teatro del Barrio, a tomar un té moruno en La Manuela, y a una representación sobre Palestina en el Campo de Cebada. Éstas son sus impresiones de Madrid:

¿Qué es lo que más te ha gustado?

Creo que el mejor momento fue la noche que pasamos en la escuela taller de guitarras y después en los bares. Para mí fue, de alguna manera la noche cliché, tomando cervezas, disfrutando de música española.  No cliché en el mal sentido de la palabra, sino simplemente como la esencia de lo que significa pasar un buen rato en Madrid!

¿Y lo que más te ha sorprendido?

Lo que más me sorprendió fue la integración de los africanos con los españoles. En Francia no es así en absoluto, hay más separación. Supongo que tiene que ver con las diferentes herencias de la colonización.

¿Algo que no te haya gustado?

El café, ¡supongo!

¿Algo que se te haya quedado en el tintero? 

¿Cómo se llamaba la escuela taller? ¡Tengo que recordar eso porque hacer un taller en ella puede que sea una buena razón para volver a Madrid!

De regalo: La foto de la portada es de mi buen amigo y compañero de batallas, Álvaro Minguito. Un artista.

Moraleja: Viaja siempre con un cuaderno y un boli. La escuela taller se llama Glissando.

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