Resguardado entre la colina que sostiene la Alhambra y el maravilloso barrio del Albaicín, este paseo acompaña un buen trecho del cauce del Darro. Es un rincón relajante y acojedor (al menos en primavera) que de ninguna manera yo habría bautizado como paseo de los tristes.

Pero todo tiene una explicación: Resulta que su nombre real es Paseo del padre Manjón (un sacerdote y pedagogo que vivió y murió en Granada). Sin embargo, al paseo se lo conoce como “de los tristes” -según la teoría más extendida- porque éste era el camino que seguían antaño los cortejos fúnebres para llegar hasta el cementerio que está detrás de la Alhambra.

Hay otra teoría menos compartida, que sin embargo me gusta bastante más: Darro significaría “da oro” (no me preguntéis en qué idioma, porque ni guarra). El nombre del río vendría efectivamente de que los buscadores del preciado metal se sacaban sus buenos cuartos trabajando en él, pero… cuando no encontraban nada, aquello se convertía en el paseo de los loosers.

De regalo: Desde aquí puede uno llegar al famoso mirador de San Nicolás a sacarse la típica foto tuistoide (que todos acabamos sacándonos).firma