Los vuelos con escalas suelen ser mucho más baratos que los directos. Bien.

Nos encanta ahorrar. Bien.

Pero plantéate al hacer la reserva que tal vez, sólo tal vez, no merezca la pena pasar la noche en la terminal. De hecho, tal vez no merezca la pena hacer escala en Estados Unidos ni por todo el oro del mundo.

Llevábamos 7 horas viajando cuando llegamos a la terminal 8 del John Fitzgerald Kennedy de Nueva York, que debía de tener el aire acondicionado a unos 12 grados centígrados. Por allí no había un alma y no nos dejaban pasar los controles de seguridad -no hasta las 3.30- y en la zona de facturación no había una triste silla, así que decidimos… tirarnos al gélido mármol del suelo con la esperanza de que el agotamiento superara al frío.

Justo cuando pensaba que iba a venir un pingüino a pedirme fuego, apareció aquel ángel. Una mujer bondadosa que nos regaló dos almohaditas y dos mantitas de esas que la gente roba en los aviones.

Y nosotras allí dándole vueltas a una manta y a la otra, a ver si éramos capaces de tumbarnos sobre una y taparnos con la otra… pero eran enanas y nosotras no somos precisamente de las que dicen que los mejores perfumes se venden en botecitos pequeños. Allí no cabíamos.

La escena debía de ser bastante cómica, porque nuestro ángel de la guardia volvió para darnos otras dos mantas y otras dos almohadas. El tipo del carrito ese encerasuelos pasó 50 veces a nuestro alrededor. Muy gracioso él. Pero podría haber sido peor, y si no que se lo digan a los que se tumbaron después de nosotras, sin cruzarse con el ángel.

Sin manta, ni almohada ni Cristo que lo fundó.

Moraleja: Evita A TODA COSTA las escalas largas y/o por EEUU. Si no lo haces, recuerda que necesitas el ESTA, a pesar de que estés sólo en tránsito.

De regalo: Por mucho que los empleados de un aeropuerto estadounidense hablen en español entre ellos, no lo intentes. A ti te contestarán en inglés.firma