Era la primera noche de nuestro viaje por los Balcanes, y aterrizábamos en Zagreb a eso de las 22:00. Por eso habíamos reservado alojamiento desde casa.

La búsqueda no fue sencilla. Todo nos parecía caro. Entendiendo caro como 15€ por persona y noche. Finalmente encontré, en el Ravnice Youth Hostel, una “habitación camping mixta 4 camas”, por 8€ cada una. Éramos tres. Nos pareció maravilloso, no estaba exactamente en el centro de la ciudad… pero no nos importaba porque sólo era una noche, luego viajaríamos rumbo a Osijek. Además, la idea de un bungalow de maderita… nos encantó, la verdad.

Imaginad mi sorpresa al desplegar la pestaña “ver foto” y descubrir un iglú de quechua con estampado militar. Llamé corriendo a Maitane.

Carcajadas.

– Bueno tía, son 8 euros. Es que lo demás es carísimo. (OJO AL MANOJO)
– ¿La pillo?
– Lo único es que nos metan a un maromo ahí… con las tres. Que pone mixta.
– Bah, no creo, ¿no? Y si no… hija… dentro del saco… qué más da.
– Bueno, pues reserva.

Y así lo hice.

Cuando llegamos a la recepción del hostel, le enseño al tipo el código de reserva y… tanan tanan tanaaaaan!

– ¿Y la tienda?
– ¿Qué tienda?
– La tienda de campaña
– Yo qué sé, dímelo tú
– Habéis reservado un espacio para poner la tienda, en el jardín. ¿Traéis tienda?
– WTF?!?!?!!

Sí señores, “habitación camping mixta 4 camas” significaba en realidad “trozo de césped”. No dábamos crédito. Nos veíamos en la calle, así que nos pareció una suerte que hubiera tres camas libres por 15€ en una habitación de 10 personas…

De regalo: Por el mismo precio, el Hobo Bear Hostel está increíblemente bien ubicado, el personal es adorable y la decoración también.

Moraleja: Nadie da duros a cuatro pesetas, que diría mi abuela.

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