6 pasos básicos para viajar siendo responsable con los animales

Por si aún no os lo había contado, el charrán mochilero es un blog adherido a la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA). Llevo tiempo dándole vueltas a ciertas actividades en las que he participado en algún viaje y que luego me han generado cargo de conciencia y la información que aportan me parece razón más que suficiente pare intentar echarles un cable para difundir su mensaje. Ser responsable es complicado, porque muchas veces, por querer ver a un animal, acariciarlo o sacarnos una triste foto con él, no nos damos cuenta del daño que estamos haciendo. Bueno, más bien, del daño que se le ha hecho al pobre animalico para que nosotros podamos sentarnos encima, por ejemplo.

De momento no me voy a poner en plan radical -con vosotros, digo. Yo conmigo misma ya lo he hecho-. Pero os voy a dar algunas pistas bien fáciles de seguir para no contribuir al maltrato animal:

1) No compres recuerdos hechos con animales muertos. Lo de los llaveros con el caparazón de tortuga, por ejemplo… además de una barbaridad es una guarrada.

2) No pagues por hacerte fotos con animales. En serio, el pobre bicho sufre toda su vida, tus colegas sufren mientras les enseñas la galería y tu perfil de facebook parece tener un cartel luminoso con la palabra LOOSER. No merece la pena. Por él, por nosotros. No lo hagas.

3) No eches monedas a los espectáculos callejeros que se centran en que un animal haga algo que no corresponde a su actividad natural. Un elefante, un tigre o un oso que bailan son un animal criado en cautividad y duramente maltratado desde que era cría. Está feo.

4) Olvídate del zoo. Explícale a tus hijos que estar entre rejas no mola. Te prometo que lo van a entender. Los críos tienen la sensibilidad mucho menos reprimida que los adultos y serán, seguro, capaces de empatizar con los animales. Además, de paso, empiezan a entender el concepto de libertad, que también es importantillo.

5) No nades con delfines. Si están encerrados, la razón es obvia. Pero si son salvajes tampoco es buena idea. Según FAADA, el problema está en que la mayoría de los organizadores “acosan y molestan continuamente a los animales, acercándo sus lanchas demasiado cerca para dejar a los clientes en el agua. En algunos lugares, los delfines están abandonando sus hábitats tradicionales – ahora inundados de lanchas que transportan nadadores y otras actividades acuáticas – hacia aguas más tranquilas. Se teme que las constantes interrupciones durante los periodos de alimentación, descanso, cría y demás comportamientos, puedan repercutir a largo plazo en la salud y bienestar de individuos y poblaciones”. Según mi amiga Nagore, que lo hizo en Tanzania… “no tiene nada que ver con lo que había imaginado. Los pobres delfines lo pasan fatal, y tú también”.

6) No te montes en elefantes. Y punto.

De regalo: No temas. Piensa en lo satisfactorio que resulta ser sorprendido por un animal salvaje. Para prueba, el vídeo de arriba. Sí, si tiene garras es mucho más satisfactorio que te sorprenda desde la lejanía. Y calma, que también hay sitios en los que DE VERDAD se recuperan animales y a los que también te explicaré cómo llegar.

Moraleja: Lo de “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”, también vale para los animalitos. Y… si no eres suficientemente empático como para imaginarte haciendo el show con una pierna encadenada… piensa que para seguir disfrutando de ellos, tenemos que cuidarlos. :)

FIRMA-CHARRAN_OK

 

2 Responses to 6 pasos básicos para viajar siendo responsable con los animales

  1. Unai

    Mi viaje a Kenia fue impresionante, mi estreno real con mi cámara réflex. Pero me fui de allí con el sentimiento quebdescribes en este apartado del blog. A veces te quedabas embobado encuadrando al animal que estaba a su aire… pero levantabas la mirada del visor y veías decenas de vehículos similares rodeando la zona, con turistas irrespetuosos que hacían ruidos… y todo perdía su magia. No me arrepiento de aquel viaje, ver a un león dar de comer a sus cachorros a pocos metros o recibir la merecida bronca de un leopardo por despertarlo de su siesta me hicieron ver las cosas de otro modo.
    Tengo dos gatas adoptadas y colaboro con SOS Bilbao, odio los zoos tras haber visitado el de Londres y ver las caras de los animales y a la gente, ciega, a su alrededor. Te aseguro que no volveré a aprovecharme de un animal ni financiaré su tortura

    • admin

      Todos hemos metido la pata alguna vez… la cosa es aprender de los errores y tratar de difundir el mensaje. :)

Leave a Reply