Llámadme aguafiestas, pero cuando leáis esta lista me daréis la razón:

1) Los elefantes que ves en las ciudades suelen ser capturados en su más tierna infancia. Casi siempre, después de matar a la madre (mamá elefanta nunca permitiría que le arrebataran a su retoño, y lo sabes).

2) Para conseguir que obedezcan, se les suele privar de comida, agua y de todo contacto social.

3) En su hábitat natural, suelen andar unos 30 kilómetros al día, y son seres sociales. Imagina que te quitan el paseito y las cañas. Mueres, ¿verdad? pues ellos igual.

4) Las cuerdas con las que se fijan las sillas al lomo del elefante suelen provocarles llagas en la piel.

5) Son privados de sueño y descanso, y golpeados con ganchos metálicos en lugares sensibles, como las orejas y los ojos. (WTF?!?!)

6) El encadenamiento permanente suele causar heridas en patas y pies.

7) Sus pies no están hechos para andar sobre el asfalto. Igual que los tuyos no están hechos para llevar tacones de 8 centímetros, y no me digas que estás cómoda porque te crecerá la nariz.

8) Necesitan comer durante 14-18 horas al día, beber hasta 100 litros de agua y sombra durante las horas más calurosas del día. El sol directo y la falta de agua son un mal común en el tour por la ciudad.

9) Por increíble que parezca, cualquier carga de más de 150 kg supone una presión inmensa sobre sus columnas. Normalmente la silla pesa lo suyo, echa cuentas.

10) Es fácil que te peguen la tuberculosis. (Esta es buena eh…)

De regalo: La peli Agua para elefantes. 😉

Moraleja: Puedes vivir sin ello. ¿De verdad sigues pensando que merece la pena?

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